Hiper-re-encuentre-alidad

El Sirviente





Capturar la esencia de las cosas es la característica virtud de los más grandes maestros. Quienes están en el proceso de aprendizaje para lograr aquello, deben padecer la estruendosa envidia, no la del resto, sino la envidia interna y superlativa de saber que el maestro es inalcanzable.

La impotencia hace que los ojos se llenen de lágrimas y no dejen ver el mundo, y las manos tiemblan de miedo por temor a equivocarse. El aprendiz se esconde y oculta la obra ya terminada, con la vergüenza de no haber alcanzado algo digno para el resto de sus hermanos.

Mientras tanto, el aprendiz debe soportar la petulancia de aquellos que sólo buscan reconocimiento, lucro o simplemente agradar al sexo opuesto. 

Montura de Caballo Chilena






El único y escuálido consuelo es esa ligera intuición de imaginar que el maestro también tuvo que pasar por la humillación de sentirse inútil e imperfecto; la humillación de esforzarse una vida entera para perderlo todo en el instante exacto de la muerte. El único y escuálido alimento es el epifánico encuentro con otros aprendices, compañeros de ruta, que mutuamente se comprometen a reencontrarse una vez hayan llegado al final de su viaje.

Viajeros y compañeros los hay con nombre y apellido: Pedro Lira, Alfredo Valenzuela Puelma... Luis Buñuel, Federico García Lorca, Salvador Dalí... Salvador Dalí, Elisa Bindhoff, André Bretón... Roberto Matta, Nemesio Antúnez, Elisa Bindhoff... Jorge Eduardo Rivera, Heiddegger, Francisco Soler... Sergio Vuskovic, Neruda, Roberto Matta... Jorge Eduardo Rivera, Luis Oyarzún, Claudio Bravo...





La Tentación de San Antonio
Este árbol genealógico supera cualquier fraudulenta aristocracia basada en el apellido o el lugar de residencia; supera cualquier efímera fama; supera cualquier terminología barata que reduce la obra de arte a crítica cliché o resentimiento esnob. Los grandes maestros no mueren, se les recuerda cuando sea porque no les interesa ser el centro de la atención;  los grandes maestros siguen viviendo y los saludamos y los envidiamos por su obra, por siempre.



















Auto-retrato








Izquierda y Derecha



¿Quieres ser exitoso?

Es cierto: El modelo económico actual fomenta la idea de éxito, exacerbando el individualismo. "Exitoso" es quien gana la competencia donde cuyos participantes son meros individuos que sustentan su participación en la capacidad de derrotar a otros. Es decir, gana quien provoca el fracaso en los demás.

La búsqueda del éxito es un juego en que las reglas son creadas por quienes están próximos a ganar. Suena paradójico y, por lo mismo, quienes recién comienzan esta carrera son los que más esfuerzo y creatividad deben invertir.

Así es la situación del mercado. Los malos competidores (o quienes no compiten) se convierten en los "perdedores del sistema", condición más conocida con el apelativo de "pobres". Entonces, entre ganadores y perdedores, surge una relación que puede ser de distancia y separación, ó una relación de solidaridad y compromiso. La mayoría, quienes tienden al egoísmo, están en la primera opción; y una minoría, que apela al altruismo, en la segunda.

Cualquiera diría que los egoístas "merecen lo peor", a pesar de que esta mayoría  incluye a todas aquellas personas que sólo se conforman con decir "deberían hacerse ciertas cosas para mejorar la situación". Ya los antiguos filósofos griegos lo decían: "el ser-humano es bueno por naturaleza; en el fondo tienen buenas intenciones y serían capaces de apoyar cualquier iniciativa que fomentara el amor al prójimo".

Pero el Infierno está lleno de buenas intenciones.


No basta con decir "estoy a favor de la paz" cuando, al contrario, la mujer egoísta que lo enuncia solo busca vengarse de todas aquellas personas que no fueron pacíficas con ella. Tampoco basta con decir "hay que luchar contra la pobreza" si el hombre anda ostentando constantemente sus posesiones materiales. "Decir" es la cualidad básica de toda persona egoísta, pues la palabra entrega auto-gratificación si es dicha frente a las personas correctas prestas a regalar su aprobación. Tal como cierto trovador cubano -que vive en Miami- que le canta a los trabajadores -pero nunca se le ha visto con "las manos sucias"- y que defiende al pueblo -pero vive en una mansión- y que, curiosamente, tiene a miles de seguidores hipnotizados con su unicornio.

La mística y arcana trilogía es simple: pensar-decir-actuar . Esa es la vía moral por excelencia según los grandes maestros. Cualquier error humano siempre desembocará en una divina providencia cuando se sigue este principio. Y aquí es donde radica el problema: el actuar, para muchos, es un obstáculo que disminuye la velocidad en la carrera por el éxito.

No obstante, si replanteamos la orientación de ese actuar y lo enfocamos en aquellos que "van quedando atrás", mágicamente se forma una segunda carrera cuyo propósito ya no es llegar primero sino que llegar todos juntos. Y aquí finalmente es donde encontraríamos la diferencia entre "caer bien" y "hacer las cosas bien". Mientras los primeros se caracterizan por ser una generación obsesionada con la popularidad, los reáliti-chous, la divulgación de memes, y la adicción a ser reconocidos en las redes sociales; los segundos son una generación discreta que busca renovar el paradigma de lo conservador en vez de derrocarlo con una mal-interpretación de "Bucosqui" o "Bodelé".

Así pues, aquello que merece conservarse, es justamente por lo cual vale la pena luchar. Siendo la discreción una herramienta de doble filo: por una parte, el anonimato permite acentuar el estricto rigor de un propósito solidario y altruista; pero por el contrario, la no divulgación lleva a pensar a los demás de que "no se está haciendo nada" y también impide fomentar la integración de aquellos que les gustaría participar en tales propósitos ya mencionados.


σοῦ δὲ ποιοῦντος ἐλεημοσύνην μὴ γνώτω ἡ ἀριστερά σου τί ποιεῖ ἡ δεξιά σου



"Todos Juntos"