caprichosa




Cuentan que un chileno estaba cenando en un elegante restaurante de Nueva York, cuando justo en ese momento aparece una hermosa y distinguida joven en el lugar.

Él la ve y decide mandarle una nota y una fina botella de vino, usando al mozo como mensajero. El texto decía: "Distinguida señorita, creo en el amor a primera vista y, por eso, tomo la iniciativa para que compartamos en la misma mesa y nos presentemos con el anhelo de tener algo más que una charla..."

La joven lee la nota y rechaza la botella de vino, enviando la respuesta: "Respetable desconocido, su ofrecimiento parece estar arraigado en vuestra alta autoestima; sin embargo, con una botella de vino no es suficiente, yo no salgo con cualquiera; se necesita tener un Mercedes-Benz, una mansión en la playa y un pene de 20 centímetros..."

Entonces el chileno se para de la mesa, se dirige hacia la bella joven y le dice: "La verdad, no tengo un Mercedes-Benz pero sí un Jet que me lleva a todas partes del mundo; tampoco tengo una casa en la playa, sino una cabaña en mi isla privada; y con gusto sería capaz de comprar para usted un Mercedes-Benz y una mansión en la playa para satisfacer sus caprichos, pero en cuanto a lo otro, es obvio que jamás y ni siquiera por una princesa como usted sería capaz de cortarme tres centímetros... ¡Adiós!"







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